No sé si os ocurre lo mismo que a mí, pero como sevillano que soy, prefiero mil veces la Feria de Abril a la Semana Santa.

No se trata de que me guste más el flamenco y el gitaneo que las marchas procesionales, a veces lúgubres, a veces épicas. No es que considere que la emoción de ver el Santo Entierro se quede en pañales comparada con la de hacer un descenso a la velocidad del sonido en la montaña rusa. Tampoco le veo más atractivo a un traje de corto que a un conjunto de túnica, capirote y cirio. Y desde luego, no prefiero los toros al omnipresente incienso.

No. La verdadera razón por la que prefiero la Feria de Abril a la Semana Santa es porque está aislada en un pequeño rinconcito de la ciudad. Sí, si vives en los aledaños del recinto ferial puede resultar algo molesta, pero sólo tienes que andar durante media hora para dejar de escuchar el jaleo feriante. O al menos, esa es la teoría.

La realidad es que, vayas donde vayas, encuentras feria. En el hilo musical del Corte Inglés, en cualquier supermercado amenizando tu compra, en Puerta de Jerez con la asiática gitana taconeando para los guiris, en el Paseo de Colón esperando la cola para el barco de Legendario, o en cualquier terraza de bar por la que pueda pasar un músico callejero con su guitarra.

Llega abril con sus aguas mil y la ciudad entera se engalana con farolillos, banderolas y faralaes, logrando que lo que en un principio era una fiesta medianamente aislada se convierta en un evento del que es imposible huir.

Imaginaos, por un momento, un bar en donde estuviera ‘prohibido’ el ambiente ferial. Un lugar a donde pudieran ir todos los que quieran escapar de la feria aunque fuera por un ratito. ¿No sería divertido? ¿No se llenaría? Desde luego yo firmo.

Posdata: ¿Os gusta la fotografía que ilustra el artículo? Es mía, y podéis comprarla en mi tienda de Society6.

4 Comentarios

  1. Muy bueno lo de la Feria…La verdad es que los tíos con la guitarrita no te dejan ni hablar, es mas si pides una tapa el camarero como no se entera viene con otra.

  2. La verdad es que cuando estas con algún amigo charlando y llega el tio de la guitarra te entran ganas de darle con ella en el careto. jajajjaja

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