Acaba de pasar el Día del Libro, y como todos los años, se ha vuelto a escuchar esta pregunta: ¿es el libro de papel una reliquia del pasado? ¿Han llegado el Kindle y sus amigos para quedarse? Mi opinión, propia e intransferible, es que sí.

He tenido esta conversación muchas veces, habitualmente con gente que me ve con el lector de e-books en la mano y me pregunta por él. “Yo es que me he criado con el papel”, me dicen unos. “No hay nada como la sensación de pasar una hoja con la mano”, me comentan otros. “¿Y el olor a libro viejo, no lo echas de menos?”

Yo también me crié con el papel

Ya con cinco años empecé a juguetear con los pocos libros que por aquel entonces había en mi casa. Recuerdo irrumpir en casa de mis vecinos —me acuerdo especialmente de un vecino llamado Paco Barco, librero y al parecer persona de bastante renombre en mi ciudad— y arramblar con todos los libros y cómics que podía.

Bendita esa falta de supervisión. Bendita esa confianza que depositaban en mí mis vecinos. No os podéis ni imaginar la facilidad que tenía yo, en aquella época pre-internet, para dar con lo peor de lo peor. Recuerdo llevarme el Sexus de Henry Miller junto con la Historia Interminable, y el Señor de los Anillos al ladito de Justine del Marqués de Sade.

Mi sueño, como el de cualquier lector empedernido, era tener una casa llena de estanterías, cubierta de libros, en donde te pudieras perder y sentir arropado por millones y millones de palabras y pensamientos ajenos.

El libro de papel, la mejor decoración de la historia
Si pudiera permitírmelo, mi salón sería como éste.

Entonces, ¿por qué afirmo que el libro de papel es algo del pasado?

El problema no reside en que las nuevas generaciones sean digitales, o que prefiramos piratear un epub a comprar libros de papel.

Está en que son las generaciones del pasado las únicas que se pudieron permitir comprar casas lo suficientemente grandes como para llenarlas de estanterías. Está en que los únicos que podían permitirse atarse a una ciudad en particular eran los cabezas de familia de antaño, gracias a los contratos fijos y los trabajos para toda la vida.

En un momento como el actual, en el cual todos tenemos a un conocido que ha tenido que emigrar a otra ciudad o a otro país, donde los alquileres están por las nubes y las hipotecas son difícilmente alcanzables por el ciudadano medio, el libro de papel está, tristemente, de más.

Y quien dice el libro de papel, dice los vinilos y los CDs de música. Y las colecciones de cine en DVD y Bluray. Y las televisiones de tubo comparadas con las de planas. Y los ordenadores de sobremesa, al lado de los portátiles.

No es que no nos guste lo físico. Es que no podemos permitirnos el lugar donde almacenarlo.

Posdata: ¿os gusta la foto que hay de portada? Os agradará saber que está a la venta en mi tienda de Society6.

1 Comentario

  1. Yo sigo diciendo que mis casi dos mil libros no están fuera de lugar, pero pienso que hoy las tecnologías avanzan a pasos agigantados.
    Hace unos 25 años yo pronosticaba que esto iba a llegar y que los periódicos también iban a decaer…los periódicos se cuelgan en la red o mueren su forma de expresarse u opinión.
    ¿Los libros? por el espacio que ocupan cada día mas personas prescinden de ellos, no hay mas que darse una vuelta por las ventas de libros y en pocos meses están rebajados y es mas los autores y las editoriales tienen que hacer verdaderos equilibrios para que les admitan los libros y exponerlos…y si se venden, pues bien, se los pagan..pero la mayoría de los ejemplares vuelven a la editorial o al autor que haya optado por editar su libro.

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