Reclamaciones con solera

Hubo una época en la que no había hojas de reclamaciones a disposición del consumidor que las solicitase. Esta es la historia de Nanni, un cliente que no quiso dejarse engañar.

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Hoy, por seguir anclados en la antigüedad (como en nuestros artículos sobre chistes y graffiti), os vengo a hablar de Nanni, el autor de la primera reclamación a un comerciante del que tenemos constancia.

Lejos de ir inscrita en un formulario estándar de quejas y reclamaciones como los que podemos pedir en cualquier comercio español, esta queja iba inscrita en alfabeto cuneiforme sobre una tableta de arcilla.

Por lo que sabemos, un señor llamado Ea-Nasir viajaba al Golfo Pérsico para comprar cobre, para venderlo una vez vuelto a Mesopotamia. En una ocasión en particular, Ea-Nasir había hecho un trato comercial con nuestro héroe Nanni, quien quería comprarle lingotes de dicho metal. Nanni envió a su sirviente con el dinero necesario para completar tal transacción, sólo para ver luego que el cobre no era de la calidad adecuada. En respuesta a estas circunstancias, Nanni inscribió la tableta de la que hablamos, en la cual se queja de la calidad incorrecta del metal, así como de problemas con otro envío. También se queja de que su sirviente ha sido tratado con mala educación, y que a la hora de escribir la tableta había pagado el dinero sin aceptar el cobre.

La queja

Contadle a Ea-Nasir que Nanni le envía este mensaje.

Cuando llegaste, me dijiste lo siguiente: “le daré a Gimil-Sin, cuando llegue, cobre de la mejor calidad”. Entonces te fuiste, pero sin hacer lo prometido. Pusiste lingotes de mala calidad delante de mi mensajero, Sit-Sin, y le dijiste “Si los quieres, llevátelos, si no, ¡vete!”

¿Por quién me tomas, para tratarme con tal falta de respeto? He enviado a hombres educados como nosotros para recoger el dinero que dejé contigo, pero me has tratado con desprecio enviándolos de vuelta con las manos vacías, y a través de territorio enemigo. ¿Hay alguno entre los mercaderes que comercien con Telmun que me haya tratado de esta forma? ¡Sólo tú tratas a mi mensajero con desprecio! Por una miserable porción de plata que te debo, te sientes libre de hablar de tal manera, mientras que le he dado al palacio en tu nombre 1080 libras de cobre, y Umi-Abum ha dado otras 1080 libras de cobre, aparte de lo que hemos escrito en una tableta sellada para que se guarde en el templo de Samas.

¿Cómo me has tratado por ese cobre? Has retenido mi dinero en territorio enemigo, y ahora es tu responsabilidad devolvérmelo entero.

Precauciones básicas a tomar.

Esta tableta data del año 1750 antes de Cristo. Mide unos 11 centímetros y medio de alto por cinco de largo, con 2.6cm de grueso. Y está algo dañada.

Si una tableta de arcilla no aguanta ni seis mil años de nada sin estropearse… ¿qué no le pasará a vuestros tickets y garantías?

Cuando compréis algo de valor, aseguraos de hacerle fotocopia al ticket y guardarla en algún lugar seguro. Que luego la liamos.

En resumen

Imaginad, todas esas veces que habéis permitido que os traten con desprecio en un restaurante o en cualquier comercio, y que por simple pereza no habéis pedido la famosa hoja de reclamaciones. ¡Y aquí viene este señor y la talla a mano sobre una tableta de arcilla!

Sed como Nanni. No os dejéis pisar.

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