Yo soy lesbiana. Y es ahora, a mis 21 años, cuando soy capaz de decirlo con total normalidad y valentía. Una valentía que no tenía antes, ¿y por qué? Porque se ha supuesto, desde que nací, que por ser mujer deberían gustarme los hombres.

Tengo que reconocer que, dentro de lo que cabe, no he pasado una infancia dura. Os lo aseguro, conozco a gente que lo ha pasado mucho peor que yo. Doy gracias a Gaia de que mis padres y mi familia aceptaran mi sexualidad como algo normal. Tengo que agradecer a mis primos el hecho de que no me llamaran marimacha, machorra y otros calificativos por el estilo cuando, jugando a Peter Pan, yo quería ser el Capitán Garfio en lugar de Campanilla. O que, jugando a Harry Potter, prefiriese ser Ron porque me encantaba Hermione, que a día de hoy me sigue encantando.

Echo la vista atrás. Veo mi infancia y recuerdo los recreos en los que los chicos y chicas de mi clase me llamaban machorra sólo por querer jugar al fútbol. Y años después, en el instituto, cuando todas las chicas suspiraban por el guapo de la clase y los chicos de RBD, mientras que la única persona que despertaba algo en mi interior era Dulce María, la que hacía de Roberta. Aún recuerdo ser acribillada a preguntas sobre qué chico de la clase me gustaba, hasta que llegó el momento en el que les dije uno cualquiera con tal de que me dejaran tranquila.

Cuando descubres que te gusten las personas de tu mismo sexo y ese tema ha sido tabú a lo largo de toda tu infancia, te sientes sola. Te sientes como si fueras la primera mujer de la historia de la humanidad a la que le gustan las mujeres. Te ves obligada a buscar información por tu cuenta, en cualquier sitio, y eso es peligroso.

Porque vivimos en una sociedad heteronormativa, en la que todo aquello que está destinado a niños debe de tener parejas heterosexuales compuesta de hombre y mujer. Porque dejamos que nuestros menores crezcan en un mundo en el que se ve normal que una mujer se enamore de un ladrón, de un sapo, de una bestia o incluso de un hombre al que acaba de conocer, pero nunca de una mujer. Nunca de una mujer, porque eso es una aberración. Es algo completamente anormal.

Disney, nuestra guía hacia la tolerancia

Todos nos alegramos cuando Disney le dio vida a Tiana, una mujer de raza negra, trabajadora y que luchaba por sus sueños.

Con pasos como éste, Disney tomó el camino de apoyar a todos los niños del mundo, ayudándoles a no sentirse discriminados por raza, origen o aspecto, yendo mucho más allá de los típicos valores Disney.

Las mujeres Disney —que no princesas— como Tiana, Mérida, Maléfica o Elsa ya no son simples muchachitas indefensas a la espera del príncipe azul. Ahora son independientes, luchadoras, y ya no precisan de un hombre para conseguir cumplir sus sueños. Es más, en algunos casos, ¡lo rechazan!

Y yo me pregunto ahora, ¿qué ocurre con las niñas, que como yo, sabíamos desde pequeñas que éramos diferentes? ¿Qué pasa con las niñas que, cuando ven una película de Disney, quieren ser el príncipe para poder recibir el beso de la princesa?

En mi infancia no tuve ninguna chica Disney en la que sentirme reflejada. Todos los niños y niñas tienen un personaje favorito cuando juegan entre ellos, y en mi caso nunca fue una mujer.

Elsa necesita una novia

Hace un par de días, con motivo de la iniciativa #GiveElsaAGirlfriend, eCartelera decidió hacer una encuesta a pie de calle para tantear el ambiente con respecto a la posibilidad de tener una princesa Disney lesbiana.

Vi el vídeo. Podría decir que me indigné, pero me quedaría muy corta. Algunos comentarios me parecieron tan asquerosamente homófobos que me hicieron darme cuenta de lo necesaria que es una princesa lesbiana.

Los peores, a mi parecer, son siempre los que comienzan con la expresión “yo los respeto, pero” y terminan con una observación que te demuestra que dicho respeto es absolutamente inexistente. ¡Pero no puedes decirles nada, porque te respetan!

Los nominados al primer premio de la Intolerancia Homófoba

Estos comentarios, sacados directamente del vídeo que enlazamos arriba, no han hecho más que plantar una semilla de protesta en mi cabeza.

Los niños son muy pequeños para entender esas cosas

Creo que si los niños son lo suficientemente maduros para entender lo que es el amor, deberían poder ver el amor en todas sus facetas. Los niños y niñas ya están bombardeados con el amor heterosexual en el cine y en la televisión, por lo que sólo están viendo una parte del todo.

Cuando salí del armario para mis padres, mi hermana de cuatro años sólo me dijo esto: “Mamá me ha dicho que te gustan las niñas, y quiero que sepas que eres mi hermana y te quiero. ¿Te puedes buscar una novia a la que le gusten las barbies?”

Lo ideal es que Elsa tenga un novio, porque qué ejemplo le vamos a dar a nuestros nietos e hijos

Sinceramente, de tener hijos, me gustaría enseñarles desde el respeto, la igualdad y el amor. Todo tipo de amor. Si los cuentos siempre han sido de príncipes y princesas, es porque la homosexualidad ha estado ocultada siempre, debido a diversos temas históricos que darían para escribir más de un libro.

Si los niños se tienen que dar cuenta, que se den cuenta de mayores

Claro, para que tengan una infancia y una preadolescencia tortuosa, confusa y acomplejada como tantos otros niños. Puedo decir desde la experiencia que el proceso que solemos llamar salida del armario se debe a la sociedad en la que vivimos. Si esta sociedad no se echara las manos a la cabeza cada vez que se oye que el hijo de la vecina es gay o su sobrina tiene novia, ningún niño tendría el miedo que se pasa en este proceso que no debería existir.

Los niños hacen lo que ven

Voy a ir a lo fácil. Llevo toda mi vida viendo besos heterosexuales en la gran pantalla y en la pequeña, y nunca he besado ni he tenido ganas de besar a un hombre.

No sé por qué tendría que ser diferente si fuese al revés.

Ya tendrán tiempo de saber lo que es el sexo y las relaciones sexuales

Estamos hablando de dibujos animados. Estamos hablando de Disney. Lo más erótico que puedes encontrar en una película Disney es un beso en los labios y se acabó. A lo mejor tengo el diccionario equivocado, pero eso no es sexo.

Es lo normal en estos tiempos, pero ¿y después un trío?

Cómo no, tuvo que saltar el machirulo con el comentario homófobo por excelencia. Este comentario y el de “tú eres lesbiana porque no te has comido una buena polla” están a la par en cuanto a homofobia y machismo.

Mi humilde opinión

Disney ya ha ayudado a niños que se sentían rechazados y solos por diversos motivos. No rechacemos nosotros a los niños que se sienten confusos por verse diferentes en un mundo heterosexual.

Podemos hacer que este mundo lleno de cánones, estereotipos y dictámenes sea más libre, más justo y más sano para las nuevas generaciones. Mi sociedad ideal sería una en la que ningún niño se llevara meses o años ocultando lo que es por el que dirán, sólo porque creen que lo normal es que un hombre esté con una mujer y viceversa, sólo porque es lo que le han enseñado desde que nació. Quiero que no haya ningún crío o cría que pase miedo por tener que decirle a sus padres que le gustan las personas de su mismo sexo. Porque yo sí quiero príncipes y princesas para mis hijos.

Apoyemos a los niños que quieren besar príncipes. Apoyemos a las niñas que quieren besar princesas.

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