Imagino que no os pillo de nuevas si os hablo de las personas tóxicas. Es un tema muy manido, sobre el cual han corrido ríos de tinta. Entre los libros publicados, mi favorito es Gente Tóxica de Bernardo Stamateas, el primero de una colección que nos ayuda a luchar contra este tipo de personas, a reconocerlas y sacarlas de nuestra vida.

¿Quién no se ha enfrentado con un manipulador que quería que hiciera todo lo que él disponía, con un psicópata que se había predispuesto a hacerle la vida imposible, con un jefe autoritario que pensaba que podía disponer de su vida las veinticuatro horas del día, con un amigo envidioso que celaba todo lo que obtenía, o con un vecino chismoso que controlaba a qué hora salía y entraba a su casa y con quién?

Como vemos gracias a Bernardo Stamateas, nos podemos encontrar a personas victimistas, parejas que maltratan y controlan, los vecinos cotillas, etcétera. Pero, ¿cómo reconocer a una persona tóxica? Patricia Ramírez, psicóloga, a fin de que podamos reconocerlos con más facilidad, los clasifica de la siguiente forma.

Tipos de personas tóxicas

Tóxicos con mala idea

Para ellos todo es negativo y lo anticipan todo. Su frase favorita podría ser: “Te lo dije” o “Ya te avisé de que te pasaría esto” Para este tipo de gente nadie tiene buena intención, todos intentan derrotarle y tienen una lucha continua con todo el mundo. Nos transmiten inseguridad y ansiedad.

Tóxicos caraduras

Lo único que hacen es pedir favores constantes pero no te ayudan cuando tú necesitas algo, usan la crítica a todo y todos y se valen del chantaje emocional cuando quieren conseguir algo. Por ellos nos sentimos usados, como si solo se aprovecharan de nosotros.

Tóxicos criticones

Tienen una vida tan aburrida que se entretienen destrozando la de los demás. Son incapaces de hablar bien de alguien o de reconocer sus méritos. Nos transmiten desesperanza y vergüenza, incluso puede que culpa si participamos en alguno de sus chismes.

Tóxicos psicópatas

Estos son los más peligrosos de todos. Faltan al respeto, humillan constantemente, golpean, y consiguen que te sientas menospreciado o incluso ridículo alguna vez. Son el perfil perfecto de pareja maltratadora. Consiguen que sintamos miedo y odio.

Tóxicos pasivos

Estas personas son victimistas, culpan a otros de sus problemas por lo cual la responsabilidad de lo que le ocurre nunca es suya. Necesitan llamar la atención constantemente, y lo hacen a través de la queja o el engaño. Estas personas nos hacen sentir tristes, frustradas y con una apatía hacia el resto del mundo, además consiguen que nos sintamos malas personas si no les hacemos caso.

Cómo hacer frente a las personas tóxicas

Hay unos pasos muy sencillos a seguir en caso de encontrarnos con alguna persona tóxica. Aquí te los dejo, con la idea de que puedas o librarte de ellos o convertirlos en humanos dignos de seguir respirando.

Identifica a la persona tóxica

Puedes valerte de las descripciones del apartado anterior, cortesía de la psicóloga Patricia Ramírez. Puede que al principio te cueste un poco, pero cuando empiezas a mirar con tu propio filtro tóxico se te hace más sencillo diferenciarlos.

Marca los límites

Dile claramente a esa persona lo que te molesta de ella. Hazlo con tranquilidad, sin atacar; tampoco querrás convertirte tú en alguien tóxico, ¿no? En el caso de que por mucho que se hable siga sin conseguirse nada, lo mejor es mantener las distancias o apartar a esa persona de tu vida.

Mantén una actitud positiva

¿Nunca os han dicho que no hay mejor respuesta a un insulto que la indiferencia? Pues ante la negatividad no hay nada mejor que la positividad y la amabilidad, puede que al principio cueste y en el fondo de tu ser desees arrollar a esa persona con un tractor, pero te aseguro que a la larga merece la pena. Sobretodo para ti.

Haz que reflexione

Si es una de estas personas victimistas, intenta hacerles pensar sobre lo que verdaderamente ha pasado. Hazles entender que ellos tienen responsabilidades sobre sus actos. Hazles saber también que nadie quiere mantener una relación con alguien que no deja de hablar de sí mismo y de lo desgraciado que es.

No permitas que critiquen a las personas que no están

Obviamente, si estamos delante. Entiendo que vosotros no podáis controlar lo que pasa fuera de vuestra presencia. Como os dije anteriormente, lo mejor es ser claro y decir lo que nos ha molestado.

No permitir el maltrato

No hay que dejarse aplastar por nadie, y como normalmente estos abusos empiezan siendo verbales, creo que lo mejor es prepararse algunas respuestas estándar para cuando un abusón intente sobrepasarnos. Sé de alguien que, pese a su corta edad, es una bala con este tipo de contestaciones después de sufrir bullying, y estoy muy orgullosa de ella; es mi hermana. Lo más probable es que le pregunte unas cuantas para usarlas yo.

Arrebátales el poder

Con todo el mundo, pero sobretodo con estas personas hay que mantener unos límites, plantar una valla imaginaria con cables de alta tensión cercándolo todo. Cada persona es dueña de su propia intimidad y nadie debería otorgarse los derechos para invadir la de otra persona. Quitémosle este poder a las personas tóxicas, para poder así crear un mundo mejor.

Mi caso personal

Si me decidí a buscar información sobre las personas tóxicas, fue debido a una experiencia que no me gustaría volver a repetir.

Hace unos meses conocí a una persona que pertenecía al último grupo del que habla la doctora Patricia Ramírez. Esta chica se quejaba de todo, constantemente. Yo intentaba darle soluciones, pero siempre existía algún impedimento para arreglar su problema. Recuerdo verla fingir “ataques de ansiedad” a fin de llamar la atención, y si lo pongo entre comillas es porque aún dudo de si estaba interpretando un ataque de ansiedad o un ataque por velocirraptor.

Ella decía que no soportaba la distancia entre nosotras, y que se veía agobiada por todos sus problemas en casa: toda su familia la trataba mal, nadie la soportaba, etcétera. Tras estar hablando durante semanas, me dijo lo que hizo saltar mi complejo de salvadora: su familia la iba a echar de casa. En ese mismo instante empecé a mover cielo y tierra con tal de ayudarla, hasta que vi que la única solución era que viniera a Sevilla a vivir conmigo.

Personas tóxicas: bombas de relojería

Al final, la bomba explotó. La explosión vino cuando me enteré de que todo era mentira. Que no la habían echado de casa. Fíjate que soy una persona rara: me engañan y me enfado. Pero no, ella seguía siendo la víctima, y yo no podía quejarme. Y ahora que esa personita se ha apartado de mi camino, se han acabado muchas cosas. El miedo por vivir con alguien a la que prácticamente no conocía, el enfado al sentirme engañada, la frustración de querer ayudar a alguien que no hace nada por ayudarse a sí misma, la falta de libertad traída por una pareja controladora. Todo se acabó.

En resumen

En este mundo, nos vamos a encontrar con muchas personas. Algunas se quedarán en nuestra vida, otras no. Algunas merecerán quedarse en ella, otras no. Lo importante es que consigamos que ambos grupos coincidan.

Ya sea apartando de nuestro lado a las personas tóxicas o simplemente consiguiendo que dejen de serlo, es importante para nuestra salud mental el lograr que nuestro entorno sea lo más sano posible, psicológicamente hablando.

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