No todos los hombres son maltratadores, pero en lo que llevamos de año han muerto en España treinta y nueve mujeres a causa de la violencia machista. No todos los musulmanes son fanáticos religiosos, pero más de la mitad de los que residen en Reino Unido consideran que la homosexualidad debería estar prohibida. No todos los cristianos tienen problemas con la igualdad, pero sus líderes siguen desbarrando acerca del “imperio gay” y el “feminismo destructor”. No todos los heterosexuales hacen gala de su LGBTfobia, pero sólo en 2016 ha habido más de cincuenta agresiones a miembros del colectivo LGBT sólo en Madrid.

Ayer, en un momento de rabia intensa tras enterarme del deleznable, horrible y barbárico atentado LGBTfobo en Orlando, escribí un artículo dedicado a todos esos individuos que siguen pensando que el Orgullo Gay no sirve para nada, y que exigen a gritos saber cuándo carajos va a haber un día del Orgullo Hetero.

Lo escribí con ira, en un ataque de mala hostia, utilizando el lenguaje como mejor sé hacerlo, con ironía y sarcasmo. Alguien lo compartió en Menéame. Y no tardaron en aparecer los señores del no todos, con comentarios como éste.

¿Defiendes a los homosexuales denunciando la existencia de los heterosexuales? La has cagado.

Tras unos cuantos comentarios del estilo me vi obligado a poner una pequeña nota a pie de página, explicando lo que debía estar claro para cualquier persona con dos dedos de frente. Pero los comentarios seguían. Y seguían.

Y yo pregunto: ¿con quién os estáis identificando vosotros? ¿Con el machito cishet que acosa cual buitre a cualquier piba con escote? ¿Con la familia gris y anodina? ¿Con la vieja del rosario? ¿O con los curas violaniños?

Si no os identificáis con ninguno de los individuos y/o comportamientos que retrato en mi texto, ¿por qué os ofendéis? No os pido que reviséis vuestros privilegios, simplemente que reviséis vuestra puta conciencia, si es que os queda alguna.

Ayer hubo más de cincuenta muertos a causa de un mameluco con un arma de asalto. Más de cincuenta hermanos y hermanas que cayeron, no os confundáis, no por el terrorismo islámico sino por una lgbtfobia intensa, alimentada poco a poco por vuestros pequeñitos comentarios y chistes sin gracia. Un odio hacia lo diferente, hacia lo que no cae dentro de la heteronormatividad. Un odio que encuentra su máxima expresión en el hashtag #matargaysnoesdelito.

Nos están matando. Y vosotros, heterosexuales ofendidos, os preocupáis antes de que no dañemos vuestras delicadas sensibilidades que de nuestras vidas. Y de mientras, nos siguen matando.

Pero quiero que sepáis algo.

No todos los integrantes del colectivo LGBTQi pueden permitirse salir del armario, pero los que sí hemos podido lucharemos para que al resto le sea más fácil en un futuro. No todos tenemos intención de casarnos, pero pelearemos con uñas y dientes para que el que quiera pueda hacerlo sin cortapisas. No todos queremos niños, pero preferimos mil veces a un niño con dos padres o dos madres que a un niño huérfano.

Y quiero que sepáis que no todos vamos a poner la otra mejilla mientras agachamos la cerviz en señal de sumisión. Qué digo no todos, ninguno.

Fotografía de la Vigilia en honor de las víctimas de Orlando en Madrid, sacada de El Español

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