Hace unos años, tuve la suerte de poder darme un viajecito por Praga, la capital de la República Checa. Era mi primer viaje al extranjero, y si hubo algo que se me grabara a fuego en la mente, que me hiciera morirme de envidia, fue su cultura musical. Recuerdo quedarme boquiabierto al comprobar que, por aquel entonces, seis o siete de cada diez bares anunciaban música en directo todas las noches. Aluciné viendo salas de hip-hop al lado de salas de metal al lado de salas de punk. Imagina el contraste con la Sevilla de principios de milenio, donde la única música que podías encontrar de forma frecuente era flamenco.

Me viene este viaje a la memoria porque este pasado sábado tuvimos la suerte de comprobar de primera mano el cambio radical que nuestra ciudad ha dado desde entonces. Por una vez sin planes marcados, decidimos ir a tomar un café al Viajero Sedentario, uno de nuestros bares favoritos de la Alameda, y nos encontramos con que esa misma noche había un concierto de un tal Alessio Arena, un cantor italiano afincado en Cataluña.

Os puedo decir, de forma sincera y honesta, que nos cautivó. Tanto que no sólo nos llevamos sus dos discos (recién firmados) sino que entablé conversación con Alessio a fin de vernos al día siguiente y tener una conversación tranquila.

¿Quién es Alessio Arena?

Alessio es, ni más ni menos, un ciudadano comunitario. Nacido en Nápoles en los 80, empezó a vivir de forma esporádica en Barcelona a partir de los seis años de edad, para mudarse de forma definitiva a los nueve.

Con tal batiburrillo de experiencias, vivencias e influencias acumuladas, no me extraña que Alessio sea lo que es: músico cautivador, escritor publicado y traductor profesional.

Looking back

Un concierto íntimo

No sé si habéis estado en El Viajero Sedentario, la cafetería de la que os hablo. Es un lugar pequeño, íntimo, acogedor, repleto de buenos libros y buena música, y sus características hicieron del concierto algo mágico, íntimo y privado.

Alessio Arena, íntimo

Hablando con Alessio descubro que tenía planeada una pequeña gira por Andalucía junto a Alberto Alcalá, un tour que no iba a pasar por Sevilla. Sin embargo, aprovechando su amistad con los dueños del café, nos hizo una visita prácticamente sin anunciar.

Un estilo casi, casi sin definir

Cuando le pregunto como definiría su estilo me dice, primero de todo, que no se considera cantautor. Según Alessio, esta palabra tiene un trasfondo demasiado político en nuestro país, un significado oculto con el que él no se identifica. Tampoco considera que su música sea pop, ya que no la ve lo suficientemente sencilla o pegadiza para las masas acostumbradas a la radiofórmula.

De hecho, debido a su infancia y adolescencia, sus influencias son lo suficientemente variopintas como para que su estilo no sea fácilmente clasificable, algo que Alessio arregla llamando a su estilo Músicas del mundo.

A fin de cuentas, su formación musical dista mucho de la enseñanza encorsetada de los conservatorios: lo único que ha hecho es escuchar mucha música popular latina y mediterránea, adaptándola, mezclándola, cambiándola y traduciéndola a su idioma personal. Y así es como consigue ofrecernos música nueva, fresca, inspiradora y cautivadora, sea cual sea el idioma en el que la cante.

¿Queréis una prueba de sus variadas influencias? Sólo os tengo que contar que en el concierto acústico fue María de la O, de Marifé de Triana. Sí, yo me quedé igual de sorprendido.

Simplezas, las justas

Entre cafés y sonrisas, me comenta que casi nunca hace conciertos tan desnudos como el de la noche del sábado, en el que sólo estaba él con su guitarra y su cuatro venezolano.

Aunque se plantea en algún futuro hacer algún disco simple, con su voz y un par de guitarras, en la actualidad su música es compleja, con capa tras capa de sonido e instrumentación, con arreglos hechos y realizados por artistas a los que admira.

Álbumes capaces de enamorarte

Como ya mencioné, Eyrian y yo no pudimos resistirnos. Agarramos los álbumes del mostrador y le pedimos que nos los firmara. Ahora mismo estoy en casa, escribiendo este texto, escuchando Cos, de La Secreta Danza, y os puedo asegurar que vale la pena.

¿A qué esperáis para comprar sus discos? ¡Os lo ponemos fácil!

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