Hmmm…” Muerte cogió un libro al azar y leyó la portada. “Fauna peligrosa de Terror Incógnita: Mamíferos, reptiles, anfibios, pájaros, peces, medusas, insectos, arañas, crustáceos, hierbas, árboles, musgos y líquenes”, leyó. Deslizó su mirada a lo largo del lomo. “Volumen 29C”, añadió. “Oh. Tercera parte. Ya veo.”.

Si hay algo que sepamos sobre Australia, es que su fauna es peligrosa. Que en sus áridas tierras y en sus ecosistemas desérticos, lo que no es venenoso es ponzoñoso. Serpientes enormes cuya mordedura te mata en menos de una hora, pulpos con el suficiente veneno para matar a más de veinte adultos de una sola vez, arañas entre las más peligrosas de la tierra, cocodrilos y tiburones devoradores de hombres, caracoles que te liquidan en minutos con sólo tocarte, etcétera, etcétera, etcétera. Y algún día os hablaré de los emúes, que dan para un artículo en profundidad.

Hoy, sin embargo, os voy a hablar de las que parecen ser las rapaces más inteligentes del mundo: el milano negro y y el halcón pardo.

Rapaces de fuego

Aún no se ha llegado a fotografiar este comportamiento, pero muchos testigos aseveran lo mismo: las rapaces australianas son capaces de usar el fuego para su propio beneficio.

Según parece, estas dos rapaces que os menciono agarran ramitas ardientes y las utilizan para quemar arbustos, rastrojos y bosques, consiguiendo así la desbandada de insectos y pequeños mamíferos, cosa que aprovechan para cazarlos desprevenidos.

Animales que utilizan herramientas

No hace ni unas décadas desde que los libros de texto nos definían a nosotros, la especie humana, como los únicos capaces de crear y usar herramientas. Sin embargo, en la década de los 60, los informes de Jane Goodall sobre el uso de herramientas entre los chimpancés destrozó esta teoría, y hoy se estudia en una gran variedad de especies, de delfines a loros, con los cuervos a la cabeza de la sofisticación.

Sin embargo, siempre se ha considerado que el uso del fuego era una línea que separaba a los humanos de los animales; esto es, hasta que una quincena de guardabosques y una gran cantidad de aborígenes le dijeron a Bob Gosford que los pájaros lo usan también.

Un abogado ornitólogo

Gosford es un abogado muy interesado en la cultura indígena de Australia, debido a su extenso trabajo con los aborígenes. En particular, se fascinó por el conocimiento de los mismos sobre los pájaros.

Gosford empezó a escuchar informes que decían que los milanos negros y los halcones pardos agarraban ramitas que ardían por un extremo y las soltaban sobre territorio sin quemar. Estos informes venían tanto de aborígenes como de bomberos y guardabosques blancos.

Gosford está trabajando duro para recolectar toda esta evidencia en un ensayo, el cual presentó el año pasado en las conferencias anuales de la Raptor Research Foundation y la Association for Fire Ecology. De mientras, sigue buscando más reportes e informes, tanto de la misma Australia como de otros continentes con zonas análogas.

Esta actividad tiene sentido a nivel evolutivo, según Gosford, ya que los fuegos le dan a ambas especies una gran cantidad de comida. “Los reptiles, las ranas y los insectos huyen del fuego, y siempre hay pájaros esperando a que salgan, justo al borde del incendio”. Los fuegos pequeños atraen a tantos pájaros que las presas son insuficientes, por lo que un pájaro al que se le ha escapado el almuerzo podría beneficiarse de iniciar un nuevo fuego.

Una explicación para los fuegos inesperados

Los halcones pardos se especializan en comer serpientes, y tienen protección en garras y piernas contra las mordeduras. Según Gosford, esto podría ayudarles a no quemarse. Según informes, las rapaces pueden portar las ramas cincuenta metros como mínimo, y hay posibilidad de que esta cifra se eleve a quinientos, explicando así casos en donde un fuego pequeño se ha expandido a un nuevo foco de forma inesperada.

Gosford espera que cuanta más gente conozca este tema, más gente llevará las cámaras a mano para fotografiar este comportamiento.

Foto de Rau Santaella

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