El año pasado tuve la suerte de poder visitar Córdoba, con la excusa de ver a una amiga a la que echaba mucho de menos. Como no todo se iba a reducir a tomar café y a charlar sobre viejos tiempos, aproveché esa visita para hacer algo de turismo.

Llámalo suerte, casualidad, coincidencia o como te apetezca, pero en mis periplos por la ciudad acabé en el Museo de la Inquisición. En esta pequeña galería no sólo se mostraba información sobre el proceso judicial o la detención de la persona acusada, sino un gran surtido de métodos de tortura diseñados para arrancar la confesión del ser más inocente.

Y adivinad quién se quedó ojiplática al reconocer entre tantos y tantos instrumentos de tortura no uno sino varios juguetes a la venta en prácticamente cualquier tienda erótica.

¿Qué clase de mente sucia, pervertida y retorcida podría coger unos aparatos diseñados para causar dolor extremo y convertirlos en juguetitos utilizados para dar placer? Y no respondas, que es una pregunta retórica.

5. De la Pera de la Angustia…

Una fotografía de la pera de la angustia, instrumento de tortura medieval.
Tecnología punta al servicio de la cristiandad

La pera de la angustia era un instrumento de tortura especialmente pensado para homosexuales, herejes y brujas. Imagina un grupo de cuatro hojas de metal con una manivela y un sistema mecánico rudimentario que permitía extenderlas o contraerlas, de manera que cuando estuvieran contraídas parecieran una pera.

Este instrumento diabólico se introducía en diferentes orificios corporales dependiendo de la condena: por el culo si eras maricón, por el coño si eras bruja o por la boca si se te había ocurrido soltar una herejía. Entonces el torturador lo abría a placer —el suyo, obviamente— y causaba dolorosos desgarros y estremecedores gritos.

…al Plug anal expansible con candado

Esto es un plug anal expansible parecido a la pera de la angustia
Está hecho de un material hipoalergénico y sin bordes cortantes, pero… pero…

Este caro juguetito carece de bordes cortantes y está hecho de un material hipoalergénico y fácilmente lavable al contrario que la pera de la angustia —los inquisidores no eran tan civilizados como los estadounidenses, que utilizan jeringuillas desinfectadas para aplicar la inyección letal— y en vez de causar desgarros simplemente dilata y aplica cierto gustirrinín en las partes pudendas. O eso me han dicho.

4. De la cuna de Judas…

Grabado que muestra el uso de la cuna de Judas
Ahora dicen en la Santa Madre Iglesia que existe la cristofobia. Como para extrañarse.

Nadie se esperaba que la Inquisición Española tuviera este tipo de inventiva salvaje, pero la tuvo. Vaya que si la tuvo.

Como puedes ver en la imagen, la víctima era suspendida de un arnés sobre una pirámide de madera. Quizás te puedas imaginar dónde iba a entrar ese vértice puntiagudo. Para las chicas era por otro orificio, pero no me cabe duda que era igual de doloroso.

A medida que la sesión de tortura avanzaba, la víctima descendía más y más sobre la pirámide. Esto dilataba el agujerito hasta que los músculos se acababan desgarrando. Los torturadores controlaban el grado de dolor aceitando la pirámide y/o subiendo y dejando caer al torturado una y otra vez. Esto podía ser algo corto o, por qué no, podía durar días, con la pobre víctima suspendida encima de la pirámide durante toda la noche.

Siempre se podía acelerar el proceso cargando peso de la víctima hasta que ésta estuviera empalada. Se dice que la cuna de Judas nunca se lavaba, por lo que si no te mataba la tortura te mataba la infección.

…al Cono Vibrador

Cono vibrador
Exactamente como la cuna de Judas, pero sin la infección ni la muerte. ¿El dolor? ¡El que tú quieras!

Este curioso aparato, de nuevo hecho con materiales no incompatibles con la vida del que lo usa, funciona exactamente con el mismo principio que la cuna de Judas. Te sientas encima y dejas que la gravedad haga el trabajo. Con una lubricación correcta y la vibración incorporada el dolor será el que tú quieras. Y el placer, imagino que mucho.

3. Del aplastador de pulgares…

aplastapulgares
¡Adiós, pulgares oponibles!

Este aparatito tan simpático se usaba a menudo con los amigos de lo ajeno. ¿Que usabas tus maravillosos pulgares oponibles para arramblar con las pertenencias de vecinos, señores o curas? ¡Pues traélos para acá, que se te van a quitar las ganas de hurtar nada!

El torturador te introducía los pulgares y con la ayuda de unos principios de mecánica básica te los destrozaba sin piedad, sin misericordia y me quiero imaginar que con un poquito de remordimiento. Un poquito, ojo. Tampoco se le podía pedir mucho a los inquisidores.

Y si tienes testículos, prepárate a llorar un poquito porque pasamos…

…al aplastador de pelotas

Sí. Soy plenamente consciente de que las personas con testículos se han llevado las manos a la entrepierna.
Sí. Soy plenamente consciente de que las personas con testículos se han llevado las manos a la entrepierna.

El uso de este juguetito tan extendido en según qué círculos es bastante sencillo, pero eso no quiere decir que sea fácil el aguantarlo. Introduces pene y testículos por el agujero grande, sacas el pene por el agujero pequeño y utilizando el mismo mecanismo del aplastapulgares… sí. Eso.

Si quieres probarlo, adelante. Pero ten cuidado si quieres tener hijos algún día.

2. Del teléfono Tucker…

Shocks eléctricos. En los genitales. Estos estadounidenses se lo pasaban pipa.
Shocks eléctricos. En los genitales. Estos estadounidenses se lo pasaban pipa.

No sólo de Inquisidores vive el hombre, y la imaginación e inventiva moderna también han dado para muchos llantos y muchas confesiones.

En los años 60 se inventó el teléfono Tucker, un teléfono de manivela enganchado a dos baterías eléctricas y diseñado para enviar poderosos shocks eléctricos a través de electrodos que se aplicaban tanto a los dedos de los pies como a los genitales.

Tras muchas investigaciones, este juguetito fue declarado inhumano y prohibido en los años 70. Lo que no nos impidió coger el mismo principio y trasladarlo…

…a los kits de Electroestimulación erótica

La electricidad sirve para todo, eso ya está más que demostrado. Si sólo fuera algo más barata…

Por lo que parece, la electroestimulación con fines eróticos tiene mucha más historia que el teléfono Tucker, al menos según la página de los amigos de Golfxs con principios.

Es una práctica peligrosa que puede acarrearte quemaduras o incluso la muerte, pero si está bien hecha es un auténtico lujo para los sentidos. Al menos digo yo que lo será, porque si la recompensa no es enorme yo no me arriesgo.

1. Y del látigo…

Ay, esto sí que era Cristofobia y no lo de ahora…
Ay, esto sí que era Cristofobia y no lo de ahora…

Utilizado desde tiempos inmemoriales para castigar a todo tipo de esclavos, ladrones y otros malhechores, el uso de este objeto es tan sencillo como el mecanismo de un botijo.

Desde los latigazos soportados por los esclavos de Egipto —siempre según la Biblia cristiana— a los recibidos por los esclavos negros en Estados Unidos o los que reciben aún hoy en algunos países algunas personas que se atreven a estar fuera de la heteronorma, muchos siglos nos contemplan.

… al látigo

latigosEste instrumento, tan simple en su utilización y tan complejo en su variedad, no requería de mucha adaptación para su uso en juegos de BDSM. Quizás algo más de colorido, con materiales más sanitarios y un poquito de más atención a los gritos del que recibe, ya que se trata de jugar y no de torturar.

Os dejo aquí con este pequeño recopilatorio de instrumentos de tortura y castigo cuyo propósito se ha visto alterado radicalmente, para que veáis que la famosa Regla 34 ya era aplicable desde antes de que existiera Internet.

Y seamos sinceros: si a todos nos gustara exactamente lo mismo, ya fuera en el sexo, en la literatura o en el deporte, este mundo sería aún más aburrido de lo que es. Y siempre y cuando haya consenso informado y sobrio por todas las partes que participan en el juego, todo vale. Absolutamente todo.

 

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