La verdadera razón de la Iglesia Católica para no aceptar la homosexualidad

La Iglesia Católica tiene un motivo de peso para no apoyar la descriminalización de la homosexualidad en la sociedad. Y no tiene nada que ver con el Levítico.

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A día de hoy, en pleno siglo XXI y con más de una década de matrimonio igualitario a nuestras espaldas, sigue habiendo personas como el ínclito cardenal Cañizares, que insta en sus homilías a “promover y defender el matrimonio único e indisoluble entre un hombre y una mujer” frente a “políticas irresponsables y suicidas, producto de las ideologías y cultura dominantes” que a su juicio “distorsionan a la familia”.

A día de hoy, sigue habiendo católicos de base y de las altas esferas que afirman que los gays son enfermos cuya cura es posible y que las personas transgénero son comparables a las armas nucleares.

Y no, la llegada del papa Francisco no va a cambiar absolutamente nada, porque la aceptación de la homosexualidad es una de las mayores amenazas con las que ha tenido que lidiar la Santa Madre Iglesia.

Los seminarios están vacíos

Según los datos ofrecidos por la Conferencia Episcopal Española el número de sacerdotes ordenados en España cae de manera paulatina, sin prisa pero sin pausa. Personas como Manuel Mandianes, un teólogo y antropólogo, achacan esto a “la crisis que sufre la institución eclesiástica. Es una crisis de valores, de mentalidad”.

Desde la misma Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, Daniel Arasa reconoce la situación afirmando que “No se puede negar que las vocaciones sacerdotales son pocas. Seguramente es difícil encontrar una única causa: descenso del número de hijos, secularización, desorientación moral, marginalización de la Iglesia…”.

Sin embargo, hay una causa clara y meridiana detrás de todo esto, una causa que no quieren ver o reconocer: la aceptación de la homosexualidad en nuestra sociedad.

La tapadera perfecta

De forma tradicional, el clero ha sido la tapadera perfecta para todas esas personas no heterosexuales que no querían utilizar a nadie para ocultar sus inclinaciones. Todos hemos oído historias, todos hemos visto a sacerdotes buscando sexo en redes sociales como Grindr y similares.

¿Qué ocurre cuando ser gay deja de estar mal visto? Que nadie, absolutamente nadie, necesita usar de una tapadera para ocultar lo que es. Que nadie renuncia a una vida en pareja, a una vida feliz, abierta y normal para escoger servir a un amigo imaginario por las mañanas y hacer cruising al amparo de la noche.

Es por esta misma razón que muchos de los nuevos componentes del clero vienen de fuera, tanto sacerdotes como monjas. Son personas que provienen de comunidades donde la homofobia y la lesbofobia aún campan a sus anchas, amenazando la vida y la felicidad de quienes no son heterosexuales.

Somos un peligro real para la Iglesia

Por mucho que afirmen desde las altas esferas católicas, no somos un peligro por lo que hacemos, sino por lo que dejamos de hacer. Dejamos de vivir con miedo, con necesidad de escondernos tras una sotana, con la necesidad de vivir con una mentira.

¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que estoy en lo cierto, o creéis que estoy patinando más que de costumbre?

Foto de Iñaki Queralt

2 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, creo que la lucha de la Iglesia contra la homosexualidad, empezó como una lucha interna, para aplacar a sus propios integrantes, y que no cayeran en ella. Pero, tampoco creo que aunque la aceptaran fuera a haber un aumento de feligreses a las iglesias.

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