Pero debajo de toda su felicidad había un cimiento de furia. Terry Pratchett no era de los que se iban con calma hacia la noche, fuera buena o no. Neil Gaiman

Terry Pratchett, uno de los autores de ficción más amados, respetados y robados de la historia del siglo XX y parte del XXI. Terry Pratchett, creador de la archiconocida saga del Mundodisco, ambientada en un mundo plano que descansa sobre los lomos de cuatro elefantes apoyados en el caparazón de Gran A’Tuin, la tortuga. Una saga capaz de hacerte reír, llorar, reflexionar y ver Mundobola, nuestra esfera de existencia, desde puntos de vista completamente nuevos y diferentes.

Y sin embargo, había historias y habilidades de Sir Terry que muchos —especialmente en estas latitudes— desconocíamos por completo, como su prolífica aportación a periódicos y convenciones recopiladas en el libro del que hoy te hablo, A slip of the keyboard.

En este tomo recopilatorio, prologado por Neil Gaiman, nos encontramos con decenas de cartas, editoriales, opiniones y discursos de apertura escritas del puño y letra de Pratchett, desde que empezó a escribir siendo un colegial hasta los escritos llenos de rabia tras descubrir la Jodienda.

Si tengo que ser sincera, diré que no tengo las palabras adecuadas para reseñar este libro. Me falta vocabulario para describir mis sonrisas, mis carcajadas, mi expresión ojiplática al encontrarme con una idea que creía mía pero expresada como sólo un maestro del calibre de Pratchett podía hacerlo. Como dirían los de Wayne’s World, ¡no soy digno!

Así que aprovechando que cierta editorial hispana llega tarde a la traducción de semejante tesoro epistolar, voy a dejaros aquí unos fragmentos selectos del libro traducidos de mi puño y letra.

Sobre la riqueza a lo ancho

He sacado mucha pasta de la escritura. Una cantidad considerable. Pero soy rico a lo ancho, que es la forma ideal de serlo. Os aconsejo que consideréis la riqueza horizontal. Si eres rico a lo alto piensas “Soy rico. Mejor que haga lo que hacen los ricos”.

Pero la riqueza a lo ancho significa no dejar que tus ingresos extra dicten tus gustos. ¿Te gustan los libros y ahora tienes más dinero? ¡Compra más libros! ¡Cambia esas estanterías desmontables por unas en condiciones! En mi caso, construí una biblioteca adyacente a mi despacho. Y por supuesto, compras lo necesario para la más maravillosa de las búsquedas, la búsqueda a ciegas, que es búsqueda sin dirección, por el simple placer de buscar.

La magia del sexismo

Mientras rebuscaba en el mundo de la fantasía algún cliché más del que reírme, encontré uno tan arraigado que casi no te das cuenta que existe. Me golpeó tan fuerte que empecé a tomármelo en serio.

Me refiero a la clarísima división entre la magia hecha por hombres y la hecha por mujeres.

Hablemos de magos y brujas. Hay una tendencia a mencionarlos en el mismo golpe de aliento, como si fueran etiquetas generizadas para el mismo trabajo. Y no es así. En el mundo de fantasía no existen los brujos (…). De hecho no existe el equivalente femenino a “mago”.

¿Hechiceras? Una clase superior de bruja. ¿Encantadoras? Una bruja con piernas bonitas. El mundo de la fantasía se merece una visita por parte de la gente de la paridad, porque en el mundo de la fantasía la magia hecha por mujeres suele ser de mala calidad, de tercera clase, negativa, mientras que los magos suelen ser cerebrales, listos, poderosos y sabios. Curiosamente ocurre lo mismo en este mundo. No necesitas creer en la magia para darte cuenta.

Quien parte y reparte…

Si hay una carta mala en la baraja, serán las mujeres las que la cojan. Todo lo que haya hecho una mujer será degradado de manera automática. Esta teoría está comúnmente aceptada. Al menos, eso dice mi mujer desde que empezó a asistir a las reuniones informativas, que me cuenta que especular sobre el tema es algo ridículo por la obviedad de la respuesta.

La magia, según esta teoría, es algo en lo que solo los hombres pueden destacar, y cualquier intento de una mujer de pisar tal terreno debe de ser atajado de raíz. Los hombres consideran que la mujer es el segundo sexo, y que por lo tanto su magia será inferior automáticamente. Hay también mucho material acerca del miedo natural del hombre a una mujer con poder; las brujas eran mujeres pobres que buscaban uno de los pocos caminos disponibles hacia el poder, y los hombres respondían con tortura, fuego y escarnio.

Los simios electrónicos

Lo que somos, de hecho, somos hombres mono electrónicos. Nos acabamos de despertar en el alba electrónica y ahí, contra un cielo brillante, está este enorme rectángulo negro. Y nos acercamos y lo tocamos diciendo “¿Tiene Internet? ¿Podemos tirárnoslo? ¿Lo podemos conseguir en otros colores? ¿Es tan barato porque el mes que viene sale el Monolito2, que incluye PDA? ¿Podemos tirárnoslo? Mira, aquí dice que “Se puede ganar mucho $$$ sin hacer nada, desde casa”. ¿Podemos usar esto para golpear a cerdos en la cabeza? ¿Podemos tirárnoslo?”

El poder del pueblo

Vivimos en un mundo corrupto, gobernado en su mayoría por hombres que saben contar números, y como pueden contar personas, creen que las personas son números. Nos creemos verdades a medias y hemos asimilado que tenemos que hacer lo que el gobierno nos diga, cuando la verdad es que el gobierno debería hacer lo que nosotros le digamos. Los gobiernos tienen miedo. En Inglaterra, al contrario que en Irlanda, donde creo que os dais de tortas para divertiros en bodas y funerales, al gobierno no le gustan los referéndum, porque eso querría decir que las personas estúpidas -es decir, personas que no se dedican a la política- tomarían las decisiones que deben tomar políticos estúpidos y -cada vez nos queda más claro- deshonestos. Nos desprecian hasta que llegan las elecciones, momento en el que intentan aparentar que no es así.

Cómpralo, antes de que sea más tarde

Hubo un tiempo en el que yo no sabía inglés, y no me avergüenza reconocer que si me esforcé en aprenderlo fue para poder leer a Terry Pratchett sin tener que esperar a las tardías y desordenadas traducciones de la editorial que los publicaba en España.

Y hoy día doy gracias de poder hablar, leer y entender inglés de corrido porque si no fuera así no podría haber disfrutado de este libro como lo estoy haciendo.

Si sabes inglés, cómpralo desde este enlace y disfrútalo tanto como yo lo he disfrutado. Si no lo sabes, que sepas que he escrito correos electrónicos a las editoriales que publican al Maestro en España para ofrecerme como traductora del mismo, y solo hay que esperar a que me den el visto bueno (y el dinero, que tonta no soy).

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