Qué bien huele una taza de homofobia calentita por la mañana

Gracias al nombramiento de nuestro queridísimo Juan Ignacio Zoido como ministro del Interior de España —que dios nos coja confesados—, ha vuelto a salir a la palestra un desafortunado tuit del antiguo alcalde de Sevilla en el que aseveraba ser homófobo.

Dieciocho horas después, el equivalente a una era geológica en Twitter, dijo que se le había olvidado poner un no en el tuit. Y la prensa se lo tragó.

Un rápido análisis sintáctico

Dicho tuit dice, textualmente “Puedes creértelo, yo soy homófobo. No se pone nada”. ¿Crees que ahí colaría un no, sin mucha imaginación y muchas tragaderas?

Si el texto hubiera sido “puedes creértelo. Yo soy homófobo, pero no se pone nada”, podría ser verdad. Si hubiera respondido “opina lo que quieras, pero soy homófobo”, podría ser verdad.

Ahí yo veo una simple y llana declaración de homofobia, quizás causada por un lapsus linguae, pero de ninguna manera excusable en el alcalde de una supuesta ciudad moderna de un supuesto país moderno.

Imagina esto

Un hombre cuyo avatar, dichos y hechos demuestran su pertenencia a cierto colectivo opresor publica un día “Yo soy nazi”. Este tuit, por algún motivo extraño, se hace viral. Y viendo en la que se ha metido, el tuitero rectifica diciendo que ahí se le olvidó un no, que el no es nazi. Que lo de apalear negros es simplemente fruto del aburrimiento.

¿Te lo creerías? Si fueras periodista, ¿le darías más pábulo al tuit original o a la supuesta rectificación?

La última marcha bajo Zoido

Recuerdo cómo acaeció la última manifestación del Orgullo del Sur bajo la alcaldía de Juan Ignacio Zoido. Fue una de las más cortas que he vivido, por zonas prácticamente deshabitadas de la ciudad y para más inri a los pocos minutos de llegar al final del recorrido la policía nos expulsó de la zona sin ambages y sin paciencia, con Lipasam siguiéndonos minutos después para borrar todo rastro de nuestro paso.

Recuerdo, como si fuera ayer, la mala leche de la policía al expulsarnos de allí. El “aquí no podéis estar”, el “dispérsense”. Los barrenderos y las máquinas a metros de nosotros, cuando ayer mismo se esperaron hasta bien entrada la noche y bien retirados los cofrades para eliminar los rastros de cera de la Salida Extraordinaria del Gran Poder.

Y sí, quizás tuvo un lapsus y quiso decir que no era homófobo. Pero en mi mundo, cuando algo grazna como un pato, anda como un pato y aletea como un pato… es un pato.

Quizás le faltó un no, pero me inclino hacia la navaja de Ockham. Juan Ignacio Zoido, nuevo ministro del interior, era es y será homófobo.

Posdata: si este mismo tuit estuviera firmado por un podemita ya hubiera sido juzgado por la Fiscalía en cinco ocasiones, y se hubiera pedido su inhabilitación para cualquier cargo público de inmediato. Qué maravilla, que te perdonen todos tus pecados por pertenecer a la caverna.

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