La generación actual de jóvenes, conocida como la generación millennial, ha añadido a sus ya extrañas costumbres la muy estrambótica ocurrencia de comer una vez a la semana, algo conocido como Fasting.

“Esta nueva moda juvenil nos tiene bastante preocupados, a decir verdad”, afirma Alfonso Alonso, el ministro de Sanidad. “Podemos entender, haciendo un gran esfuerzo, que no quieran coches ni casas en propiedad o que se nieguen a tomar vacaciones, pero lo de comer una sola vez por semana es algo que puede resultar peligroso para la salud. Y a decir verdad, tampoco está la cosa como para que se pongan enfermos y se cojan bajas en el trabajo.”

Como bien afirma el ministro de Sanidad, los millennials nos han sorprendido con una ristra de comportamientos hasta ahora impensables en un adulto normal y funcional, tales como compartir piso más allá de los veinte, cambiar de empleo como quien cambia de calzoncillos o incluso negarse a tener descendencia.

Con el objetivo de tener un punto de vista médico profesional —ya que en nuestro país el ser ministro de sanidad no garantiza ningún contacto previo con el campo de la medicina— hemos consultado con Javier Campos, homeópata privado especializado en nutrición. “Tengo que reconocer que, a nivel personal, no comparto esta decisión. Uno de los grandes placeres de esta vida es el comer, especialmente cuando se trata de una buena mariscada como la que comí ayer. Sin embargo, la salud de estos jóvenes no corre peligro mientras beban agua un par de veces al día: a fin de cuentas por ese agua habrán pasado nutrientes, y a mayor dilución de los mismos, mayor efecto nutritivo”.

Este nuevo comportamiento nos tiene perplejos. ¿Qué puede llevar a una persona joven y sana a reducir la ingesta de alimento de forma tan drástica? ¿Qué pasa por la cabeza de estos jóvenes que, mal que nos pese, son el futuro de nuestro país? Tú, lector, ¿cuál dirías que es el motivo?

Foto de Henrique Félix

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