Dios aclara enfadado su mandamiento ‘No matarás”.

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Respondiendo a eventos recientes en la Tierra, Dios, la deidad omnisciente creadora adorada por billones de seguidores de diversas religiones durante más de seis mil años, ha aclarado furiosamente este lunes Su ya establecido punto de vista sobre los humanos matándose entre ellos.

“Mira, ya no sé, quizás no me expliqué del todo bien, así que para dejarlo claro, aquí va de nuevo,” dijo el Señor, Su divino rostro mostrando emoción contenida en una conferencia de prensa cerca del sitio donde se alzaban las Torres Gemelas. “De alguna manera, la gente sigue teniendo la idea de que quiero que maten al prójimo. Bueno, va a ser que no. Y para ser honesto, me estoy cansando de verdad. Tenedlo claro. No sólo no quiero que nadie mate a nadie, es que os ordené especialmente que no lo hicierais, en términos simples que cualquiera debería poder entender.”

Adorado por Cristianos, Judíos y Musulmanes, Dios dijo que Su Nombre había sido invocado innumerables veces a lo largo de los siglos como una razón para matar en lo que Él llama “un círculo vicioso interminable de violencia.”

“No me importa cómo de santo diga ser,” dijo Dios, “si alguien os dice que es Mi voluntad que matéis a alguien, se equivoca. ¿Lo pilláis? No me importa de qué religión seáis, o quién penséis que es vuestro enemigo, repito de nuevo: No matarás, en mi nombre o en el de ningún otro, nunca más.”

La conferencia de prensa fue una sorpresa para la humanidad, ya que Dios no suele intervenir en los asuntos terrenales. Como política personal, tenía la costumbre de dejar la tarea de interpretar Su mensaje y Su voluntad divina a clérigos, rabinos, curas, imanes y estudiosos de la Biblia. Tanto los teólogos como los iniciados tenían la tarea de reflexionar sobre Sus misterios inefables, decidiendo por ellos mismos qué hacer desde el punto de vista de la fe. Su decisión de manifestarse en el plano material fue motivada por el profundo sentimiento de ira, rabia y shock que sintió tras la violencia cometida en Su nombre el 11 de septiembre, y sobre las catastróficas consecuencias a lo largo y ancho del mundo.

“Lo he intentado poner en las palabras más simples que he podido, para que lo pillarais desde el principio, porque pensé que era bastante importante”, dijo Dios, llamado Yaveh y Alá en las tradiciones judía y musulmana respectivamente. “Imaginé que no había forma de malinterpretarlo tras ponerlo en una frase de dos palabras, en las tablas que le di a Moisés. ¿Se puede decir más claro?”

“Pero de alguna forma todo se malinterpreta y, cuando te das cuenta, alguien está soltando chorradas del tipo “Dios dice que tengo que matar a ese tipo, Dios quiere que mate a ese tipo, es la voluntad de Dios”, continuó Dios. “No es la voluntad de Dios, ¿vale? Última hora: ‘La voluntad de Dios’ es ‘no matarás’.”

Aún peor, muchos de los peores transgresores dicen que sus acciones están justificadas por pasajes de la Biblia, la Torá y el Corán. “Siendo sincero, hay cosas que se contradicen, lo sé”, dice Dios, “así que puedo ver cómo pueden llevar a conclusiones equivocadas. Lo admito. Mi culpa. Hice lo mejor que pude para inspirarles, pero un montón de agentes humanos imperfectos han malinterpretado Mi mensaje estos milenios. Francamente, mucho del material que hay ahí es mierda dogmática y doctrinaria. Miro a otro lado un par de segundos, y de repente, todo eso sobre la homosexualidad se cuela en el Levítico, y todo el mundo piensa que matar a los gays es Voluntad de Dios. Me pone de los nervios.”

Dios alabó a la inmensa mayoría de sus seguidores musulmanes como “gente piadosa y maravillosa”, diciendo que los perpetradores de los ataques del 11 de septiembre fueron raras excepciones.

“Este concepto medieval de la guerra santa, la jihad, desapareció del mundo islámico así como en el siglo X, y con razón” afirma Dios. “No existen las guerras sagradas, sólo las sacrílegas. La mayoría de musulmanes del mundo rechazan las acciones asesinas de estos extremistas radicales, al igual que a la gran mayoría de cristianos de América les fastidian esos fanáticos del Club 700.”

Dios continuó: “Leed el libro: Alá es bueno, Alá es hermoso, Alá es piadoso.” Sigue así, página tras página. Pero no, tuvieron que llegar algunos gilipollas y revivir esta mierda de la guerra santa para potenciar su propia agenda. Así que ahora todo el mundo piensa que los musulmanes son bárbaros asesinos. Gracias, Talibanes: mil años de progreso cultural islámico a la basura.”

Dios incidió que Sus comentarios no estaban dirigidos exclusivamente a los extremistas islámicos, sino más bien a cualquiera cuyo fanatismo ideológico le impida entender el mensaje central de todas las religiones del mundo.

“No me importa de qué fe seas, todos llevan cometiendo este error desde el principio de los tiempos,” dice Dios. “Los musulmanes masacran a los hindúes, y los hindúes masacran a los musulmanes. Los budistas, todo el mundo masacra a los budistas. Los judíos, ni me recuerdes a los nacionalistas israelíes de la extrema derecha, los que aman a Meir Kahane. ¿Y los cristianos? Creéis en un Mesías que dice “poned la otra mejilla”, pero habéis estado matando a todo el que podéis desde las Cruzadas.”

Encolerizándose por momentos, Dios siguió: “¿No sois capaces de verlo? ¿Qué sois, idiotas? Hay un millón de tradiciones religiosas ahí, y las diferentes culturas Me adoran de diferentes maneras. Pero el mensaje básico es siempre el mismo: Cristianismo, Islamismo, Judaísmo, Budismo, Sintoísmo.. toda creencia religiosa del mundo, ¡todas dicen que debes de amar a tu prójimo! ¡No es tan difícil de entender!”.

“¿Por qué creeríais que quiero lo contrario? Los humanos no necesitáis ni la religión ni en Dios como excusa para mataros los unos a los otros, habéis estado haciendo eso sin mi ayuda desde que erais putos monos!”, afirma Dios. “La idea básica de creer en un Dios es para tener un estándar más alto de comportamiento. ¿Cómo de claro me tengo que poner? ¡Os estoy hablando a todos vosotros!”, dijo Dios, Su voz elevándose hasta convertirse en grito. “¿Me escucháis? No quiero que matéis a nadie. ¡Estoy en contra de eso! ¿Cuántas veces tengo que decirlo? ¡No os matéis entre vosotros, nunca más! ¡Estoy hablando en serio!”

Al finalizar Su arrebato, Dios se calló, manteniéndose en silencio en el podio durante unos momentos. Entonces, según los testigos, los hombros de Dios empezaron a temblar, y lloró.

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