La Semana Santa, un invento del Corte Inglés

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Hace un par de meses publiqué en esta misma página un texto donde defendía la superioridad de la Feria de Abril de Sevilla sobre la tan manida Semana santa.

La verdadera razón por la que prefiero la Feria de Abril a la Semana Santa es porque está aislada en un pequeño rinconcito de la ciudad.

Hoy vengo a ofreceros una revelación histórica, que os hará ver la figura de vuestro Señor Jesucristo en una luz completamente diferente: la Semana Santa, tal y como la conocemos, fue un invento del Corte Inglés.

Llegué a esta conclusión hará unos años, en mi paso por la sección de gráfica publicitaria del Diario de Sevilla. En nuestro rinconcito del periódico nos dedicábamos a la realización de esquelas y al diseño de anuncios y maquetado de anuncios.

Pese a mi formación como diseñador gráfico, nunca antes me había fijado de verdad en los anuncios, más allá del aspecto gráfico. Sin embargo, un concepto se me quedó marcado: los ocho días de oro del Corte Inglés.

Ocho días de Semana Santa
¿Alguien tiene una calculadora a mano?

Ocho días de oro. Que en el 2016 han ido desde el 30 de marzo al 24 de abril. O se me dan las matemáticas peor de lo que yo creía, o algo está mal ahí.

La semana más larga

Y si digo que La Semana Santa, alma y corazón de la espiritualidad sevillana, fue inventada por El Corte Inglés es porque dejó de ser una “semana” hace mucho tiempo. Y no lo digo yo, lo dice Javier Macías, coordinador de la sección de Pasión en el ABC (el periódico más carca y conservador del país).

Cincuenta procesiones en sólo un fin de semana, más de 300 en lo que llevamos de año, entre las que no están los más de 50 via crucis que se han celebrado, ni la veintena de romerías o cruces de mayo… En porcentajes, el 50 por ciento de los eventos que se organizan en Sevilla son religiosos. Los números no engañan. Ni el más capillita con dos dedos de frente puede defender esta saturación. Apenas hay ya hermandades que no celebren, además de su salida procesional, un via crucis, rosario, procesión eucarística, cruz de mayo de «jóvenes», traslado, extraordinaria…

Yo mismo he tenido esta conversación con multitud de cofrades, muchos de ellos maricapillitas, siempre enfocando el argumento desde todo mi respeto y lógica.

Me encanta el Orgullo LGBT. Lo disfruto como pocas cosas en este mundo. El sentirte arropado por cientos de personas en la cabalgata, la fiesta, la felicidad, la alegría de estar vivo. ¡Son tantas cosas! Pero ¿sabes? Si celebrásemos una cabalgata semanal, acabaría hasta los cojones del Orgullo. ¿Cómo no acabáis hartos vosotros?

Por una vez estoy de acuerdo con un cofrade, y uno que parece tener cierto respeto en el mundillo: os estáis pasando. Vale que las cofradías sean una fuerza viva de nuestra ciudad, y que una considerable parte de la población es católica y cofrade. Pero ¿por qué tenemos que tragarnos los demás vuestras creencias de forma semanal? ¿Dónde está el respeto a otras religiones? ¿Dónde está el respeto al ateísmo? ¿Es que esto no es considerado adoctrinar a los niños? ¿Es que nadie va a pensar en los niños?

Fotografía: Grupo de penitentes, de Atticus Finch.

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